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¿Es libre el “software libre”?

El software libre (“free software”, en inglés) es la denominación del software que respeta la libertad de los usuarios sobre su producto adquirido y, por tanto, una vez obtenido, permite al usuario usarlo, copiarlo, estudiarlo, modificarlo, y redistribuirlo libremente. Según la Free Software Foundation, el término libre se refiere a la libertad de los usuarios para ejecutar, copiar, distribuir, estudiar, modificar el software y distribuirlo modificado.

Pero esta definición de libre se confunde a veces con “gratis” por la ambigüedad del término inglés “free”. Y aunque el software libre suele estar disponible gratuitamente, su gratuidad no es sin embargo obligatoria. Y es que no hay que asociar software libre a “software gratuito”, ya que, conservando su carácter de libre, el software libre puede ser distribuido comercialmente. En definitiva, software libre no significa que no sea comercial.

Así, en la mayoría de las ocasiones, el software libre es distribuido de manera gratuita, pero en otras ocasiones se comerciliza a cambio de un precio. Lo paradójico es que, en ocasiones, el mismo programa de ordenador se puede conseguir de ambos modos (gratis y de pago) de fuentes distintas. Por ejemplo, si alguien paga una cantidad por una copia de un software distribuido bajo una licencia GPL (General Public License), esa licencia GPL le concede la libertad de hacerlo público por un precio o no, de manera que podría pagar el precio y después distribuirlo de manera gratuita para el público en general.

Por el contrario, exigir que cualquiera que reciba el software haya de abonar una cantidad haría que el programa no fuese libre. Si la gente tiene que pagar cuando obtiene una copia del programa, entonces el programa no es libre.

Pero que el software sea libre no significa que el usuario tenga total libertad para hacer lo que quiera con él. Sin embargo, sí confiere a aquél las cuatro siguientes libertades, definidas del siguiente modo por la Free Software Foundation:

• La libertad de ejecutar el programa (libertad 0).
• La libertad de estudiar y modificar el programa (libertad 1).
• La libertad de redistribuir copias del programa (libertad 2).
• La libertad de distribuir copias de las versiones modificadas del programa a terceros (libertad 3).

En definitiva, el concepto de libre no tiene nada que ver con el precio, un precio bajo no hace al software ser más o menos libre. Un programa es software libre si los usuarios tienen todas esas libertades, es decir, la libertad de ejecutar, copiar, distribuir, estudiar, cambiar y mejorar el software.
Las siguientes son algunas de las licencias de software libre más utilizadas. Para más información, el sitio web de la Free Software Foundation ha publicado un listado incompleto de este tipo de licencias:

- Licencia GPL (General Public License): Es una licencia creada por Free Software Foundation y está orientada principalmente a proteger la libre disposición, modificación y uso de software. Esta licencia posibilita la modificación y redistribución del software, pero únicamente bajo esa misma licencia. Este tipo de licencia abarcaría más o menos el 60% del software licenciado como software libre.
-Licencia AGPL (Affero General Public License): Es un tipo de licencia que deriva de la GPL de GNU. Básicamente, se ha añadido una cláusula con la finalidad de cubrir al software que se ejecuta a través de internet.
- Licencias BSD (Berkeley Software Distribution): Es una licencia de software otorgada principalmente para los sistemas BSD. Este tipo de licencia es incluso más permisiva que las anteriores ya que no implica que el resultado final sea liberado bajo licencias de software libre sino que permite el uso del código fuente en software no libre. Es la licencia más cercana al software en el que el usuario no tiene ninguna restricción.
- Licencias MPL (Mozilla Public License): Es un tipo de licencia de software libre pero no es tan permisiva como la licencia BSD. El ejemplo por excelencia de este tipo de licencia es el buscador de internet Mozilla Firefox.

Via

@AlexTourino




El papel de los códigos QR en el marketing actual

QR code ElBlogDeGerman.Com 

No tan gradualmente, los códigos QR comienzan a aparecer por todos lados; inventados originalmente para rastrear piezas de vehículos Toyota en el 94, estos códigos han encontrado un lugar en el Marketing por aquel entonces, insospechado.
Básicamente el Quick Response es un código de barras en 2 dimensiones que puede ser fácilmente leído por un teléfono móvil a partir de su cámara web, otorgándole a la dupla Código QR-Móvil una amplia interactividad y reciprocidad.

Potencialmente es enorme el margen de aplicación comercial y comunicacional de estos códigos que pueden ser leídos por los “receptores” (dispositivos móviles) que casi todos llevan en el bolsillo.
Quizá fueron los móviles inteligentes con sistema operativo Android los que comenzaron a masificar cada vez más el uso de estos códigos debido a la necesidad de un sistema fácil y rápido de sincronización entre una imagen en la pantalla del ordenador y el móvil. Así, millones de aplicaciones gratis o de pago, se descargan en un santiamén a partir de poner frente a frente el móvil y el código bidimensional.

Para los usuarios Android, estos códigos son moneda común y corriente y, aprovechando un S.O. que ha hecho transpirar a la competencia, por supuesto aparecieron las estrategias de Marketing asociadas a estos códigos de fácil lectura. Es que para cualquier empresa, asignar un código QR a un link, imagen, aplicación, geolocalización, etc. es una de las formas más rápidas de estar cerca de sus potenciales clientes.

El código QR puede:
  • Activar una descarga de Software
  • Conducir a un enlace, (una tienda online o un microsite promocional por ejemplo)
  • Brindar información sobre lo que se desea
  • Activar un cupón descuento
  • Ofrecer ofertas cercanas a donde uno se encuentra mediante geolocalización
  • Activar una llamada telefónica
  • Activar un pase o señal de identificación
Y muchas aplicaciones más que uno pueda imaginarse; pero comprendámoslo mejor a partir de unos ejemplos.

La campaña The World Park en Nueva York, un museo al aire libre sin leyendas donde la explicación de las cosas que se van viendo se podía leer en el móvil tras escanear el código QR correspondiente.
En las latas de Coca Cola alemanas vienen códigos QR impresos que dirigen a este sitio web y los consumidores de Coca Cola obtienen datos sobre conciertos, grupos musicales, cantantes, etc.
También ha sido empleado por Correos de Granada, quien emitió un sello postal que puede ser escaneado por teléfonos móviles a los que lleva al Museo de Nazari
En Foster’s Hollywood, cadena de restaurantes de comida rápida presente en España, si escaneas el código QR que aparece en el mantel de papel en que sirven los menús, obtienes beneficios para tu próxima visita. Incluso, sortean códigos QR que al activarse valen como si fueran cheques de 50 euros para consumir en el local.

También en publicidad exterior, las empresas suelen incluir códigos QR que ofrecen sorpresas, descuentos, acceso a sitios online o información para tener a mano. Suelen aprovecharse zonas de alto tráfico a pie de gente o incluso frente a semáforos para dar lugar a quienes esperan, puedan escanear los códigos.
En el ámbito personal, cualquiera puede tener un código QR que lleve a su página web o su página en Facebook e imprimirlo en su camiseta por citar un ejemplo, y no falta el mal llamado merchandising con llaveros que -en antaño traían el teléfono de la firma- ahora traen el respectivo QR para tener a mano todos los datos de la empresa.

El vídeo que os muestro a continuación no necesita traducción para entender de qué se trata y resume muy bien lo referente a los códigos QR, que por definirlos de alguna manera serían; puntos de conexión digitales; un escalón más abajo quizá de lo que es la realidad aumentada pero de gran utilidad todavía. El código QR toma ventaja por lo fácil que es crearlo y lo fácil que es crear el vínculo con la aplicación deseada; en tanto que la realidad aumentada implica un mayor desarrollo de software de alta complejidad.
La aplicación de los códigos bidimensionales parece no tener límites, está siendo vertiginosamente explotado por el Marketing, casi como una necesidad. Un poco más tarde en Estados Unidos y U.K. en España se vive pleno apogeo de estos códigos, la etapa de lo que podría llamarse “necesidad”.
Las empresas tienen la sensación de que es necesario tenerlos, utilizarlos, aprovecharlos para no quedarse atrás; y mucha razón tienen porque aprovechando la brecha entre lo novedoso y lo común; todavía queda bastante camino para utilizarlos.

¿Hasta cuándo? No se sabe; quizá sea una moda que pase cuando los móviles comiencen a estar llenos de QRs y haya códigos por todas partes hartando la vista de los consumidores, pero ¿y si se convirtiera en una forma de comunicación ampliamente aceptada? Probablemente; no siempre lo nuevo desplaza a lo viejo y, para los que creyeron que un día el chat enterraría al correo electrónico; se sabe que no estaban en lo cierto.